Con profundo sentido espiritual, comunarios y fieles devotos del Molino participaron en una peregrinación seguida de una jornada de confesión, como parte de una actividad religiosa orientada al fortalecimiento de su fe. El evento reunió a numerosos creyentes que, con devoción, caminaron en señal de penitencia y entrega espiritual.
La hermana Mía Berth, representante de la iglesia del Molino, destacó que esta iniciativa fue un espacio de reflexión, renovación interior y acercamiento a Dios. “Ha sido un momento de encuentro con el Padre Celestial, donde los participantes pudieron reconciliarse y renovar su compromiso cristiano”, expresó.
Este tipo de actividades refuerzan el tejido espiritual de la comunidad y fomentan valores como la humildad, el perdón y la esperanza. Los organizadores indicaron que esperan repetir estas jornadas con mayor frecuencia, impulsando la unión y la fe entre los pobladores.