La tradicional feria de carnaval abrió sus puertas en la intersección de las calles Chichas y Fortunato Gumiel, convirtiéndose en uno de los principales puntos de abastecimiento para quienes se alistan para las celebraciones. Decenas de puestos ya ofrecen una variada gama de productos típicos de la temporada, atrayendo a vecinos y comerciantes que buscan ultimar detalles para las festividades.
Entre la oferta destacan disfraces, máscaras, confites, serpentinas y artículos indispensables para la ch’alla de negocios y viviendas, una práctica arraigada en estas fechas. Las vendedoras, conocidas popularmente como caseritas, invitaron a la población a recorrer la feria y aprovechar la diversidad de opciones disponibles, asegurando que existe mercadería para todos los gustos y presupuestos.
Si bien algunas comerciantes reconocieron que ciertos productos registraron un incremento en sus precios respecto al año pasado, también señalaron que otros artículos mantienen costos estables. Esta variedad, afirmaron, permite a los visitantes elegir de acuerdo con sus posibilidades económicas, en un contexto donde la tradición y la celebración siguen marcando el ritmo del comercio local.