La fila no avanza. Entre motores apagados, días y horas de espera, Mario Durán encontró una forma distinta de celebrar su cumpleaños: sentado en el primer asiento de su micro, rodeado de compañeros de ruta y con una torta improvisada en medio de la incertidumbre.

Mientras el cielo apenas aclaraba y las primeras luces de la mañana aparecían sobre Sucre, Mario infló los pulmones y apagó las velas. Cumplió 80 años en la fila de un surtidor Mesa Verde, donde lleva varios días buscando diésel para volver a trabajar.

La escena resume el momento que atraviesa gran parte del transporte boliviano. Decenas de conductores esperan durante largas jornadas para abastecerse de combustible, mientras los bloqueos que ya superan los 50 días golpean la actividad económica del país. (FUENTE ERBOL)