Caiza-D enfrenta una crítica escasez de carburantes justo cuando comienza la temporada de siembra, lo que pone en jaque el desarrollo de las labores agrícolas. La falta de diésel ha paralizado el uso de maquinaria pesada, indispensable para el barbecheo, etapa clave en la preparación del suelo para la producción de verduras. Esta situación preocupa seriamente a los productores del municipio, quienes ya advierten retrasos y pérdidas potenciales en sus cultivos.
El alcalde Nicolás Fernández alertó que los surtidores del municipio reciben combustible apenas una o dos veces por semana, una frecuencia insuficiente para cubrir la creciente demanda agrícola. Además, la escasez de vehículos agrava la situación, dificultando el traslado de los comunarios a sus parcelas, lo que limita aún más las actividades del campo. “Si no se resuelve pronto, la producción se verá seriamente afectada”, advirtió la autoridad.
El impacto de esta crisis va más allá del municipio: podría poner en riesgo el abastecimiento de productos esenciales para la región y afectar la economía local, fuertemente dependiente de la agricultura. Los productores y autoridades exigen una solución inmediata por parte de instancias departamentales y nacionales, antes de que las pérdidas sean irreversibles.